domingo, julio 23, 2006

Tratando de responder la opinión.

Desde éste punto voy a tratar de comentar y adosarme a la columna del señor Luis Hernán Paul Fresno.

Yo soy Cristiano Católico Apostólico Romano, dado que bajo éstos cuatro lineamientos se me ha formado en la Fe. Nos es la oportunidad para comentar éstas cuatro aristas; sin embargo, se debo dejar en claro que yo, con Cristo, me muevo primero.

En éste mundo tan grande, en el que hoy vemos la crisis generada por dos religiones que se han disparado desde tiempos muy antiguos y en un lugar muy añoso, diezmándose sin contemplación, dejan a mi mundo católico sin reflexiones, palabras y menos acciones. Diciéndome, a mí mismo (valga la redundancia) que mi investidura alcanzada cuando fui bautizado (sacerdote, rey y/o profeta), no está logrando nada individual y colectivamente.

En esto de quedarnos observando nuestros propios errores, es algo que tiene a nuestra religión en el letargo absoluto. Al parecer, se le ha olvidado a nuestra querida Iglesia Católica que ellos son el garante, a nivel mundial, de la estabilidad y el consenso entre todos los hombres -“sobre todo los considerados gentiles”- A lo que rescato una pregunta que le realicé a un sacerdote, muy cercano a mi familia:

-Padre Ricardo ¿por qué usted acepta que los que van a su capilla, sean más pecadores que los que no vamos?

- Yo soy un instrumento del Señor y mi material de trabajo son los impenitentes.

Desde que se me dio la oportunidad de entender al mundo como una gigantesca actividad, la cual contiene sub-actividades y así sucesivamente, considero que hoy todos los que pertenecemos a la Iglesia Católica debemos ponernos nuestros atuendos, ser guiados por nuestros párrocos y marchar, como hace ya más de 5 siglos, hacia los focos más grandes del error. Obviamente, existe la observación y la acción dentro de nuestras personalidades, grupos familiares, sociedades y nación; no obstante, es un hecho innegable que: en el tiempo que nos tocó vivir, vemos el polvorín más grande creado por la Mala Fe del hombre, allá en Medio Oriente.

Sí, hoy es el tiempo para ser católico, porque un enviado del Señor (LHPF) fue designado para indicarlo, en el tiempo que había de serlo, ya que las congruencias que configuran a un ser humano y lo mueven para que logre expresar una convicción, son dignas de reconocerse como nuestro trabajo con nosotros mismos y nuestros hermanos, los arrepentidos. Dado que si tenemos nuestra Fe bien en alto, sabremos que es “éste un tiempo fantástico para ser católicos, porque es un tiempo en que Dios requiere de nosotros para mostrar su verdadera realidad”.

Gracias Luis Paul, me has confirmado mi tiempo y espacio.

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